50 Cent vs. Ja Rule: La Historia del Beef que Nunca Terminará

Hay rivalidades que son para siempre y trascienden a través del tiempo. Hoy, exploraremos uno de los beefs más notorios que marcó la década del 2000. Este no es solo un simple beef; es una crónica de desafíos, letras afiladas y eventos que sacudieron la escena del rap.
Desde las calles de Queens hasta los escenarios internacionales, vamos a sumergirnos en la narrativa épica de dos fuerzas contrapuestas que se odian. ¿Cómo comenzó este conflicto? ¿Cuáles fueron los momentos más intensos y las consecuencias? Acompáñame mientras desentrañamos el tumultuoso viaje del beef entre 50 Cent y Ja Rule, una historia que va más allá de las palabras.
El Origen en Queens: El Robo de la Cadena
La disputa tuvo sus raíces en las calles de Queens, Nueva York, allá por 1999, cuando Ja Rule fue asaltado a punta de pistola por uno de los amigos de 50 Cent para robar su cadena mientras filmaba un vídeo musical para la canción «Murda 4 Life». Después de esto, tuvieron un encontronazo en un club, en el que Ja Rule se mostró hostil al ver a 50 con el tipo que le había robado.
Todo esto fue relatado por 50 Cent en su biografía de 2005 «From Pieces to Weight». Sin embargo, Ja Rule contó otra versión; confirmó el robo, pero negó haber visto alguna vez a 50 con el hombre en cuestión. Dijo que la pelea proviene de haber sido despreciado por el equipo de Murder Inc. durante el rodaje de su sencillo.
«Life’s on the Line» y el Primer Ataque Lirical
En octubre de 1999, 50 Cent lanzó «Life’s on the Line», un sencillo de su cancelado álbum debut «Power of the Dollar». El sencillo era un diss dirigido a Ja Rule y Murder Inc. Si bien en la canción 50 no nombra directamente a su rival, se burla del canto característico de su sello: «It’s Murda».
La canción sería un éxito callejero menor, pero finalmente fue un punto débil en el radar en comparación con el álbum debut de Ja Rule, «Venni Vetti Vecci», que lo estableció como una de las estrellas jóvenes más populares. Para ese entonces, Ja Rule veía a 50 por encima del hombro.
De las Palabras a la Violencia: Atlanta y Hit Factory
Tras el lanzamiento de «Life’s on the Line», en el año 2000, las cosas se pusieron físicas. 50 Cent y Ja Rule chocaron mientras estaban en un club nocturno de Atlanta en el que los dos estaban contratados para presentarse. Tuvieron una acalorada discusión que terminó en un altercado físico, siendo el catalizador para la cadena de eventos por venir.
Ese mismo año, en marzo de 2000, se cruzaron una vez más en los estudios Hit Factory en la ciudad de Nueva York.
El Incidente: Ja Rule, después de enterarse de que 50 Cent estaba allí grabando, fue con su equipo a darle una visita. Esto provocó un altercado durante el cual 50 sufrió una puñalada, lo que condujo al arresto de Ja Rule y el rapero Black Child, quien tomó crédito por el ataque.
El Ascenso de 50 Cent y el Estigma del «Soplón»
En 2002, tras firmar un contrato de un millón de dólares con Shady Records y Aftermath Records, 50 Cent y G-Unit lanzaron el mixtape «No Mercy, No Fear». Una de las canciones más populares fue «Wanksta», donde 50 usó esa terminología para referirse a un gángster falso, inspirándose en Ja Rule. El sencillo alcanzó el puesto 13 en el Billboard Hot 100 y comenzó a nivelar el campo de juego.
Irv Gotti, director ejecutivo de Murder Inc., al ver que 50 ya no era insignificante, trató de poner en duda su credibilidad callejera alegando que 50 había firmado una orden de protección contra ellos. Gotti reveló esto para mostrarlo como un soplón. 50 negó las acusaciones; sin embargo, más tarde se confirmó que la orden existió, pero fue emitida por la policía de Nueva York como una formalidad y no a petición del rapero.
Punto de No Retorno: Tiroteo y «Get Rich or Die Tryin'»
A 50 Cent no le gustó que lo llamaran soplón, y en enero de 2003 respondió con el diss «I Smell Pussy» donde atacó a Murder Inc. Pocos días después, un pistolero abrió fuego en las oficinas de Violator Records, que manejaban la carrera de 50. Aunque no hubo heridos, los informes vincularon el incidente con la disputa.
Finalmente, el 6 de febrero de 2003, 50 Cent lanzó su álbum debut «Get Rich or Die Tryin'». El disco obtuvo elogios mundiales y presentó la canción «Back Down», la cual cuestionaba directamente la autenticidad y credibilidad callejera de Ja Rule ante los ojos de todo el mundo.
La Respuesta Desesperada: «Loose Change» y el Ataque a Eminem
Después de permanecer relativamente en silencio ante los ataques de 50 Cent, Ja Rule respondió en abril de 2003 con «Loose Change», uno de los disstracks más irrespetuosos en la historia del rap. Ja Rule no solo disparó contra 50 Cent y G-Unit; también atacó a Dr. Dre, Eminem, Busta Rhymes, Chris Lighty y, por si fuera poco, incluyó líneas ofensivas contra la hija de Eminem.
La respuesta no se hizo esperar. Una semana después, 50 Cent, Eminem y Busta Rhymes se unieron en «Hail Mary». El título hace referencia a la canción de 2Pac del mismo nombre, y en ella los tres raperos se burlan abiertamente de la obsesión de Ja Rule por imitar a Tupac.
Ja Rule contraatacó con «Guess Who Shot Ya», usando el instrumental del clásico de Biggie para atacar a G-Unit, y en noviembre lanzó el álbum Blood in My Eye. Este disco fue una dedicatoria casi total a su conflicto con 50 Cent, encabezado por el sencillo «Clap Back». Sin embargo, el álbum fue criticado y no alcanzó el éxito de sus lanzamientos anteriores; muchos sintieron que Ja Rule se preocupó más por el odio que por la música.
El Efecto Dominó: Involucrando a Fat Joe y Jadakiss
Para 2004, Eminem lanzó el sencillo «Like Toy Soldiers», donde rapeaba sobre cómo había heredado los problemas de 50 Cent. Ese mismo año, Ja Rule lanzó el álbum R.U.L.E. con el sencillo «New York», contando con la colaboración de Jadakiss y Fat Joe.
Este movimiento fue un error estratégico: 50 Cent interpretó la colaboración como una toma de bando, lo que lo llevó a iniciar beefs paralelos contra Fat Joe y Jadakiss. Aunque en 2006 Ja Rule intentó un nuevo ataque con «21 Gunz», la respuesta ya ni siquiera vino de 50, sino de Lloyd Banks en «Return of Ja Fool», demostrando que para G-Unit, Ja Rule ya no estaba al nivel de su líder.
Prisión, Redes Sociales y la Admisión de la Derrota
En 2011, Ja Rule fue condenado a dos años de prisión por evasión de impuestos. 50 Cent aprovechó Twitter para burlarse sin piedad de su archienemigo, considerándolo irrelevante. Aunque Ja intentó ignorarlo, el daño a su imperio, Murder Inc., ya era irreversible.
El Momento de la Verdad: En septiembre de 2013, durante una entrevista con Angie Martinez en Hot 97, Ja Rule admitió la derrota. Confesó que él y Murder Inc. habían perdido la guerra, citando entre las razones la investigación federal que desmanteló su discográfica.
A pesar de que en noviembre de 2013 ambos coincidieron en un vuelo sin incidentes, la paz fue una ilusión. En 2014, 50 Cent volvió a humillarlo en el Summer Jam interpretando «I Smell Pussy». Ja Rule respondió en su libro Unruly, acusando a 50 de ser un informante federal que ayudó a la investigación contra Murder Inc., acusación que 50 siempre ha negado.
El Beef Moderno: De los Escenarios a los Troleos Digitales
Desde entonces, el conflicto se ha trasladado a las redes sociales, donde 50 Cent ha perfeccionado el arte de la burla:
- El Fyre Festival: En 2017, 50 se mofó del caótico festival de Ja Rule que resultó ser un fraude: «Esto es lo que obtienes por ir a cualquier cosa con este vagabundo».
- El Concierto de los Asientos Vacíos: En 2018, 50 supuestamente compró 200 entradas en primera fila para un show de Ja Rule solo para que los asientos estuvieran vacíos. «Qué espectáculo, mi hijo fue al baño», publicó con una foto retocada con Photoshop.
A Ja Rule no pareció molestarle mucho porque escribió en twitter: “Me pongo bajo la piel de 50cent… ¡¡¡Me encanta!!!”.
El Legado de una Rivalidad Eterna
El beef entre 50 Cent y Ja Rule no solo definió una época; demostró cómo una rivalidad puede afectar la percepción del público de forma permanente. Aunque Ja Rule disfrutó de un éxito masivo antes del conflicto, la intensidad del ataque de 50 Cent afectó negativamente su imagen y popularidad de por vida.
A pesar de los años, este enfrentamiento se resiste a morir. Es una crónica de cómo el hip-hop puede elevar a un artista al trono mientras entierra el legado de otro, recordándonos que en el mundo del rap, algunas heridas nunca cierran.